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El regreso de la usura a una sociedad gangrenada por el crédito

El arte de atracar a los pobres en Estados Unidos

La deuda contraída sólo por los estudiantes estadounidenses rozaba el año pasado los 1,20 billones de dólares (1,09 billones de euros). Ante las dificultades de sus clientes para devolver el dinero, los bancos aumentan las penalizaciones y… sus beneficios. A pesar de ello, estos bancos no quieren abrir sucursales en algunos barrios desfavorecidos. Así pues, los habitantes tienen que recurrir a los negocios de los “prestamistas rapaces”.

por Maxime Robin, septiembre de 2015

En el mostrador de un check casher de Broadway, una arteria de Central Brooklyn ensombrecida por el metro aéreo de Nueva York, Carlos Rivera pide un aplazamiento: “No tengo los diez pesos”, dice en español a la empleada que lo atiende detrás de la ventanilla. En Brooklyn, estos locales son omnipresentes: las páginas amarillas incluyen doscientos treinta y seis. Se reconocen por sus decrépitas fachadas de colores, por sus luces de neón, por el símbolo del dólar y por la palabra “CASH” escrita en los escaparates. Además de realizar transferencias de dinero en efectivo, se encargan del cobro de cheques a nombre de habitantes que no poseen una cuenta bancaria: estos reciben la cantidad en efectivo a cambio de una comisión (de alrededor de un 2% por cada cien dólares, más diversos gastos). También ofrecen préstamos a muy corto plazo con tipos de interés muy elevados.

Estos miles de negocios conforman (...)

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