En 2016, Christopher Steele, un ex espía británico que en la actualidad trabaja para el sector de la inteligencia privada, escribió un informe que supuestamente revelaba los vínculos entre Donald Trump, por entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, y el Kremlin. Las acusaciones acabaron por revelarse infundadas, pese a lo cual Steele ha defendido sus conclusiones en un reciente libro que desvela una industria de la vaguedad, la imprecisión y la mentira: la de la inteligencia empresarial.
Steele pasó parte de su infancia en la base de la Royal Air Force (RAF) en Akrotiri, Chipre, donde su padre trabajaba como climatólogo. Tras estudiar ciencias políticas en Cambridge, suspendió unas oposiciones a (...)



