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El día a día en Cisjordania

La ceremonia de la humillación

En 2004, el Tribunal Internacional de Justicia ordenó a Israel que parara los trabajos de
construcción; sin embargo, este continúa erigiendo un muro de separación que se vuelve cada día más opresivo para los palestinos. Colocando las fronteras donde mejor le parece, el ocupante impone su dominación en los puntos de tránsito por medio de innumerables barreras que dividen el territorio de Cisjordania.

por Abaher El Sakka, septiembre de 2015

Vivir en Palestina significa acostumbrarse a ser arrestado en cualquier momento. Las vallas no sólo impiden el paso a las personas abatidas, a las embarazadas que pierden a su bebé y a los enfermos que mueren por haber tenido que esperar demasiado tiempo, sino que constituyen un lugar privilegiado para observar el espectáculo de la ocupación. Según la época, las organizaciones humanitarias contabilizan hasta más de quinientas barreras de todo tipo que articulan nuestras vidas: permanentes, provisionales, volantes, móviles, temporales… El colonizador las diseña a su gusto. Algunas son “internacionales”, como entre la Franja de Gaza e Israel. Otras dividen Cisjordania en una multitud de entidades separadas que pertenecen, en teoría, a tres zonas discontinuas: la primera está ligada a las prerrogativas de la Autoridad Nacional Palestina en materia de seguridad, la segunda es administrada de forma conjunta y la tercera es controlada en su totalidad por Israel. Esta clasificación (...)

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