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De los centros educativos confesionales a los fondos de pensiones

¿Quién se lucra con la guerra escolar francesa?

Vender un servicio sin tener que asumir el “coste del trabajo”: ¿acaso no es el sueño de cualquier accionista? Este sueño se ha convertido en realidad para algunos fondos de inversión, que colocan su dinero en escuelas privadas francesas en las que el Ministerio de Educación Nacional se sigue encargando de los salarios de los docentes. Sin embargo, esta situación no es más que un indicio de la creciente atracción ejercida por la enseñanza privada.

por Laura Raim, septiembre de 2018

Serigrafía del Taller Popular de la Escuela de Bellas Artes (París), 1968

El fondo Providence Equity Partners puede jactarse de haber hecho un negocio rentable: con cada nuevo curso escolar, la Escuela Internacional Bilingüe (EIB) de París ingresa 6.495 euros por alumno en concepto de escolarización, pero no desembolsa un solo céntimo para pagar los salarios de los profesores. El ardid es simple: el liceo EIB Étoile es una escuela concertada, “bajo contrato de asociación” (sous contrat d’association) con el Estado. En efecto, en 1959, la ley Debré asoció la mayoría de centros privados al servicio público de educación francés. En aquel entonces, los dos pretextos aducidos fueron la necesidad de hacer frente a la abundancia de niños como consecuencia del baby-boom y la extensión de la escolarización obligatoria (hasta la edad de 16 años a partir de ese año), y de poner fin a la guerra entre la escuela pública y la privada, principalmente católica.

Desde entonces, cualquier establecimiento educativo privado francés puede, (...)

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