En los últimos años, varios Estados de los Balcanes se han acercado a Israel con la esperanza de ganarse el favor de la Administración estadounidense. Los Acuerdos de Washington, firmados en la Casa Blanca en 2020 —durante la primera presidencia de Donald Trump— entre Belgrado y Pristina, preveían, en concreto, el traslado de la embajada serbia de Tel Aviv a Jerusalén —cosa que aún no se ha materializado—. Además, Kosovo e Israel se reconocieron mutuamente; desde entonces, establecieron relaciones diplomáticas y el embajador kosovar pasó a residir en la Ciudad Santa.
En su propósito de complacer a Trump, el presidente serbio Aleksandar Vučić también puede contar con la proximidad a Benjamín Netanyahu de algunos de sus asesores, como Asaf Eisin —un estratega político que trabajó para el expresidente montenegrino Milo Đukanović o el primer ministro albanés Edi Rama— o bien Srulik Einhorn, encargado de dar lustre a la imagen de Vučić (...)


