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“Fondos soberanos” salvadores de las multinacionales

¿Predadores, salvadores o víctimas?

Nos encontramos ante una paradoja en la era de las privatizaciones: los fondos de inversión que poseen los Estados y los bancos centrales –alegremente denominados “fondos soberanos”– han entrado con fuerza en el capital de las entidades multinacionales, sobre todo financieras. Estas últimas se han visto afectadas también por la crisis, nacida en Estados Unidos, de los créditos hipotecarios y, con unos balances frágiles, se encuentran ansiosas por la liquidez. “No nos quieren pero, si quieren nuestro dinero”, ha declarado la ministra de Finanzas de Noruega, un país cuyos fondos –como el de los Estados del Golfo- multiplican por dos su actividad a medida que el alza del precio del bruto multiplica sus ingresos. China, que se inquieta sobre todo por el valor de sus inversiones en dólares, ha hecho comprar acciones de la compañía francesa Total y de la británica BP (antigua British Petroleum) a través de State Administration of Foreign Exchange (SAFE), un fondo que gestiona las reservas de su banco central: acaba de pagar 1.800 millones de euros para obtener el 1,6% de Total y 1.240 millones de euros para pasar del 1 al 2% del capital de BP. Una presencia todavía marginal, pero que podría aumentar…

por Ibrahim Warde, mayo de 2008

“¿Hay que aceptar que los comunistas o los terroristas se conviertan en banqueros?, se pregunta Jim Cramer, analista estrella del canal de televisión por cable financiero CNBC. Y el estruendoso comentarista responde: “No importa quien haga el negocio, por que estamos desesperados”. El ingreso casi simultáneo de varios fondos soberanos –fondos gubernamentales, casi siempre de los llamados países emergentes– en el capital de entidades financieras en dificultades ha suscitado diversas reacciones. Si bien los bancos no dejaban de alabar las ventajas que ofrecían inversores “masivos, pasivos y pacientes” de Asia y Oriente Próximo, los medios de comunicación y los sectores políticos han reaccionado con un sentimiento de resignación teñido de preocupación.

La necesidad de liquidez ha acabado con muchas reticencias. Sólo los fondos soberanos –inversores hasta entonces muy discretos– estaban listos para sacar a flote a los gigantes de las finanzas a punto de quebrar. El 27 de noviembre de 2007, (...)

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