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Premios y castigos

por Ibrahim Warde, mayo de 2008

¿Cuáles fueron las motivaciones de Jérôme Kerviel, agente de bolsa subalterno y aparentemente nada especial, que perpetró sin embargo el fraude más importante de la historia de las finanzas? La prensa parece haber entendido que “esperaba figurar como un agente de bolsa excepcional, un anticipador del mercado”, según las palabras del fiscal, Jean-Claude Marin, y que no buscaba su enriquecimiento personal. Para retomar las expresiones de Daniel Bouton, presidente de Société Générale, quien lo calificó además de “estafador”, “defraudador” y “terrorista”, que “no parece haber obtenido un beneficio personal de estos fraudes”.

Sin embargo, Kerviel, cuyo salario anual ascendía a 48.000 euros había afirmado durante su interrogatorio: “Para 2007, traté de negociar una prima de 600.000 euros y (mi superior) me dio a entender que no podía esperar más de 300.000 euros”. En su evaluación de fin de año, el agente de bolsa, que había especulado con el Eurex, la Bolsa (...)

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