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La inaudita historia de unos tatuajes

Mi piel vale un dineral

Hace unos meses, un coleccionista alemán de ‘body art’ le compró en Zurich a Tim Steiner, 31 años, un tatuaje que lleva en la espalda realizado por el artista belga contemporáneo Wim Delvoye. Por una suma de 150.000 euros, el comprador podrá exponer en público durante varias semanas, cada año, el tatuaje adquirido, sin que Steiner pueda oponerse a ello. Cuando fallezca éste, el pedazo de piel ilustrado pasará a ser propiedad definitiva del coleccionista. Ya en una pelicula cómica francesa de Denys de la Patellière, ‘El Tatuado’ (1968), Louis de Funés quería comprarle a Jean Gabin un tatuaje que éste llevaba en la espalda firmado por Modigliani.

El escritor Ramón Chao no tiene aún la intención de vender sus tatuajes, firmados nada menos que por pintores como Antonio Saura, Wozniak o Miquel Barceló. Por el momento, nos cuenta aquí su historia inaudita: cómo y por qué su piel ha sido poco a poco invadida por los personajes de sus libros.

por Ramón Chao, agosto de 2009

El primer tatuaje me lo estamparon en Colombia, cuando la gira de Mano Negra en el “Expreso del hielo” por este país sudamericano. Por si no lo saben, fue hacia 1992 y se trataba recorrer el trayecto Bogotá-Santa Marta-Bogotá por el (no tan imaginario) territorio del Macondo de Gabriel García Márquez, ofreciendo espectáculos en un tren de los de antes, recompuesto con mil piezas diferentes, con locomotora de vapor y chimenea humeante, cuya velocidad nunca sobrepasó los quince kilómetros por hora…

Yo fui con ellos porque tenía miedo. Estaba previsto que mis dos hijos, Antoine y Manu, miembros entonces del grupo musical “Mano Negra”, viajaran en ese tren todavía inexistente, por raíles herrumbrosos y circulando entre dudosas guerrillas; que atravesaran el Bajo Magdalena, una de las zonas menos recomendables del planeta, disputada por paramilitares, narcotraficantes, secuestradores y asesinos (a menos que todos sean lo mismo). Tenía miedo, repito; raptos, rehenes, matanzas (...)

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