ESSION{id_auteur}|oui)

Portada del sitio > Mensual > 2004 > 2004/03 > Una revisión de la ceguera internacional

Diez años después del genocidio

Una revisión de la ceguera internacional

El pasado 13 de febrero, el presidente de Ruanda Paul Kagamé instó a los dirigentes africanos participantes en la cumbre consagrada al Nuevo Asociacionismo para el Desarrollo de África (NEPAD) en Kigali a luchar contra el “mal gobierno”, una de las causas, según él, del genocidio de 1994 en Ruanda. A está, se podría añadir la responsabilidad de países e instituciones – Organización de las Naciones Unidas, Estados Unidos, Francia, Bélgica- que, en su momento, no han sabido actuar a pesar de las llamadas de socorro llegadas desde este país.

por Colette Braeckman, marzo de 2004

¿Un millón de muertos en cien días, y el mundo no sabía nada? Desde la independencia, en 1962, todos los que se interesaban por Ruanda sabían que algo se estaba tramando. Ya en 1959 los hutus, asistidos por los belgas que habían apostado por esa mayoría étnica, echaron del país a más de 300.000 tutsis. Desde que en octubre de 1990 el Frente Patriótico Ruandés (FPR) –una organización político-militar que luchaba por el retorno de los exilados y cuyos miembros, refugiados en Uganda, hablaban inglés- entró en la guerra, cada avanzada se tradujo en masacres de tutsis.

En agosto de 1993, bajo la presión de los prestamistas, se firmaron acuerdos de paz en Arusha, Tanzania. Estos acuerdos preveían la instalación de un gobierno de transición, en el que estaría representado el FPR al lado de la oposición política, con la garantía de una fuerza de paz de la ONU. En ese (...)

Este artículo está reservado a suscriptores.

Si usted es suscriptor, introduzca sus datos a continuación para continuar con la lectura.


¿Todavía no es suscriptor?

Elija su fórmula de suscripción y cree su cuenta.