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Un millón de personas ya han pasado por los campos de reeducación de Xinjiang

Los uigures, a prueba de la “convivencia” china

Aunque es difícil calcular el número de uigures encarcelados o que han pasado por los centros de reeducación –se habla de un millón–, lo cierto es que un sistema de vigilancia sin precedentes persigue a los musulmanes de Xinjiang, a los cuales no se les sanciona por lo que han hecho, sino por lo que podrían hacer. Xi Jinping quiere promover esta política de represión y de “sinización” como un modelo para la seguridad.

por Rémi Castets, marzo de 2019

¿Qué está pasando en Xinjiang, en el extremo oeste de China? En septiembre de 2018, la organización Human Rights Watch alertaba de las violaciones de los derechos humanos, de una magnitud sin precedentes, de las que son víctimas los uigures –la población que habla una lengua túrquica, el uigur, y musulmana–, así como los kazajos, los uzbekos, etc.. Las autoridades chinas lo desmienten y hablan de lucha contra el “radicalismo” o el “terrorismo” alimentado por la oposición de la diáspora uigur o por potencias extranjeras. Por parte de los países musulmanes, hay un silencio total.

Lo cierto es que en Xinjiang se ha adaptado y ampliado un dispositivo denominado de “transformación a través de la educación”, establecido en los años 1990 para “reeducar” a los adeptos de la secta de Falun Gong, destinado a todos los individuos pertenecientes a las minorías musulmanas cuya lealtad al régimen suscita dudas. A falta de (...)

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