Portada del sitio > Mensual > 2024 > 2024/04 > Gaza, un infierno a cielo abierto

Gaza, un infierno a cielo abierto

por Akram Belkaïd, abril de 2024

Después de seis meses de intervención militar israelí, la Franja de Gaza es ya un inmenso cementerio con un balance de bajas civiles que se estima en más de 32.000 muertos, según el Ministerio de Sanidad gazatí, controlado por Hamás (1). Como es sabido, son cifras puestas en duda por Tel Aviv –que no ofrece balance alguno–, pero, a finales de febrero, ante una comisión parlamentaria, el secretario de Defensa estadounidense Lloyd Austin informó de un total de 25.000 víctimas mortales antes de que una portavoz del Pentágono, Sabrina Singh, se apresurara a precisar que el responsable de Defensa estadounidense “citaba unas estimaciones del Ministerio de Sanidad de Hamás”.

Mientras proseguía el bloqueo israelí de la ayuda alimentaria internacional, los gazatíes esperaban que se impusiera una tregua antes del 11 de marzo, día en el que daba comienzo el mes de ramadán. Pero las negociaciones entre el Mossad y Hamás con la intermediación de diplomáticos egipcios y catarís no han dado ningún resultado. Un estancamiento que desespera a las familias de los rehenes que siguen en poder del movimiento islamista y que alimenta las protestas contra el primer ministro Benjamín Netanyahu. Muy reticente a propósito de los diálogos en El Cairo y Doha, al jefe de Gobierno israelí le preocupa más la toma de Rafah, ciudad del sur del enclave en el que se hallan atrapados un millón y medio de palestinos. “Ya dije que no podemos derrotar a Hamás sin entrar en Rafah y sin eliminar los batallones que permanecen en la localidad. Confiamos en hacerlo con el apoyo de Estados Unidos, pero, si es preciso, lo haremos solos”, remachó Netanyahu tras su encuentro en Tel Aviv con el secretario de Estado Antony Blinken, llegado para convencerle de que renunciara a ese ataque.

En este contexto, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) aprobó finalmente el 25 de marzo una resolución que pedía un “alto el fuego inmediato” en Gaza. Esta aprobación fue posible gracias a la abstención de Estados Unidos, aunque la Casa Blanca, deseosa de no perjudicar a Tel Aviv, se apresuró a afirmar que el texto no constituía un “cambio de rumbo” en las relaciones entre Estados Unidos e Israel. Washington insistió incluso en que la resolución era “no vinculante”, una postura engañosa: la exigencia formulada en el texto es inequívoca, y cualquier decisión adoptada por el Consejo de Seguridad pertenece al ámbito del derecho internacional que todos los miembros de la ONU deben respetar. Al día siguiente de la votación, nada había cambiado sobre el terreno. Israel seguía bombardeando el enclave e impidiendo la entrada de camiones de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés).

NECESITAMOS TU APOYO

La prensa libre e independiente está amenazada, es importante para la sociedad garantizar su permanencia y la difusión de sus ideas.

(1) “Ministère de la santé à Gaza: Le bilan des victimes des attaques israéliennes passe à 32.070 tués”, Anadolu, 22 de marzo de 2024.

Akram Belkaïd