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Un reconocimiento ilegal a la luz del derecho internacional

Jerusalén, el error fundamental

Al romper el consenso internacional sobre el estatuto de Jerusalén, ciudad santa para los judíos, los cristianos y los musulmanes, el presidente Donald Trump ha conducido a su país al aislamiento. Una amplia mayoría de la Asamblea General de las Naciones Unidas denuncia esta decisión que obstaculiza la paz. No obstante, sobre el terreno continúa la política de hechos consumados.

por Charles Enderlin, enero de 2018

El 24 de octubre de 1995, el Congreso estadounidense adoptó con una amplia mayoría un texto que decidía el traslado de la Embajada de Estados Unidos en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, como muy tarde el 31 de mayo de 1999. Aunque este traslado figuraba entre sus promesas electorales de la campaña de 1992, el presidente William Clinton se negó a firmar la “Jerusalem Embassy Act” a pesar de su entrada en vigor el 8 de noviembre de 1995. Sus sucesores George W. Bush y Barack Obama actuaron de la misma manera, pues ellos también consideraban que Estados Unidos debía esperar a la resolución del conflicto israelo-palestino y atenerse al consenso internacional sobre el estatuto de Jerusalén.

Para no ratificar esta ley, los presidentes estadounidenses firmaban su suspensión provisional de semestre en semestre, tal y como hizo Donald Trump en junio de 2017. Al decidir el pasado 6 de diciembre (...)

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