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El fracaso de la ocupación norteamericana

Irak: Eldorado perdido

“No habrá ningún cambio en nuestro despliegue militar entre el 30 de junio y el primero de julio, sino que estaremos allí como invitados de un gobierno soberano iraquí, que nos pide permanecer hasta que asesinos, como los que han cometido las atrocidades en Faluya, sean puestos en lugar seguro”. Así precisaba Paul Wolfowitz, secretario adjunto de Defensa, el 2 de abril de 2004, lo que significaba, para los responsables norteamericanos, la transferencia de poder a los iraquíes. Sin embargo, la insurrección que une a los chiitas y sunies contra la ocupación, la solidaridad que envuelve a la resistencia en Faluya, el renacimiento del nacionalismo, además de la retirada de las tropas españolas, hondureñas y dominicanas disminuyen los márgenes de maniobra de Washington y le obligan a buscar una cobertura de la ONU para continuar su presencia militar en Irak. Mientras tanto, las sociedades norteamericanas ligadas directamente a la administración Bush, continúan obteniendo jugosos beneficios a pesar de estar amenazados por la degradación de la situación sobre el terreno.

por Ibrahim Warde, mayo de 2004

“Un sueño capitalista”. Así describía en septiembre de 2003 el semanario británico The Economist las nuevas estructuras económicas organizadas en Irak por la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA). Una serie de decretos con la firma del procónsul estadounidense Paul Bremer había transformado radicalmente el sistema económico iraquí: los impuestos quedaban limitados a un máximo de 15%; se suprimían las tasas de importación (que eran las remplazadas por un aporte del 5% destinado a la reconstrucción); se reestructuraba completamente el sistema financiero y monetario; se preparaba la privatización de unas 200 empresas estatales. En síntesis, tras cuatro décadas de dirigismo, el país parecía de pronto destinado a convertirse en una amplia zona de libre cambio.

Donald Rumsfeld justificaba ese violento tratamiento con una lógica algo binaria. Para el secretario de Defensa estadounidense, gran organizador de la tarea de “reconstrucción”, “ se verán favorecidas las economías de mercado y no los sistemas (...)

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