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Maniobras para el poder en la sombra de un presidente debilitado

En Argelia, nada cambia… excepto la sociedad

La incapacidad del Estado argelino (véase el artículo de Pierre Daum "A los desempleados del sur les cuesta mucho hacer oír su voz") suscita un descontento latente que termina desembocando, en ocasiones, en enfrentamientos sangrientos como los que tuvieron lugar en Ghardaïa a mediados de marzo. En este marco, la renovada candidatura de Abdelaziz Buteflika para las elecciones presidenciales –previstas para el 17 de abril– provoca la exasperación de un pueblo que ya no espera nada de su clase dirigente.

por Jean-Pierre Séréni, abril de 2014

“A finales del verano de 2013 soplaban vientos de pánico en las más altas esferas del poder –comenta un ministro en funciones en aquel momento–. En pocos días, el partido, los servicios de seguridad, el Gobierno y el Ejército fueron puestos patas arriba”. El Frente de Liberación Nacional (FLN), mayoría en la Asamblea Nacional, se apresuró a nombrar a un nuevo secretario general. Amar Saadani, en 2007 expulsado de su escaño de presidente del Parlamento por asuntos turbios nunca aclarados, fue impuesto por la fuerza a un comité central que no lo quería.

La policía política, que en el Estado Mayor del Ejército lleva el nombre de Departamento de Inteligencia y Seguridad (DRS, por sus siglas en francés), vio cómo su jefe, el misterioso e inamovible general Mohamed Mediene, apodado Tufik, era públicamente “desvestido”, lo que en Argelia significa humillado, por Saadani. Con gran repercusión se le retiraron varias de sus (...)

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