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Todo ha salido a la superficie de nuevo

Con los “chalecos amarillos”, un poder demasiado seguro de sí mismo y aspirante a servir de modelo para Europa ha tenido que ceder ante la revuelta de grupos sociales hasta ahora poco movilizados colectivamente. En un mes se han puesto en tela de juicio los transportes, la fiscalidad, el medio ambiente, la educación y la democracia representativa.

por Serge Halimi, enero de 2019

El pasado 15 de diciembre en París, tres “chalecos amarillos” se relevaban en la plaza de la Ópera para leer un comunicado dirigido “al pueblo francés y al presidente de la República, Emmanuel Macron”. El texto anunciaba de entrada: “Este movimiento no pertenece a nadie y es de todos. Es la expresión de un pueblo que, desde hace cuarenta años, se ve desposeído de todo lo que le permitía creer en su futuro y en su grandeza”.

En menos de un mes, la cólera inspirada por un impuesto sobre los carburantes ha desembocado así en un diagnóstico social general y, a la vez, democrático: los movimientos que engloban a sectores poco organizados favorecen su politización acelerada. Hasta el punto de que el “pueblo” se descubre “despojado de su futuro” un año y medio después de haber llevado a la presidencia a un hombre que se jacta de haber eliminado a los (...)

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DossierLa sublevación francesa

Tras años de derrotas sociales, ahora un movimiento inédito ha obligado al Gobierno francés a abjurar de su ortodoxia presupuestaria. Hábiles estrategas, los “chalecos amarillos” no se han dejado engañar por la oposición entre protección del clima y poder adquisitivo, pero prácticamente no cuentan con ninguna estrategia para invertir la situación europea. Tras haber sabido reunir a aquellos (...)
  • ¿Por qué ahora?

    Laurent Bonelli
    Hacía tiempo que un movimiento social no causaba tanta inquietud a los gobernantes. La amplitud, duración y determinación del de los “chalecos amarillos”, así como su heterogeneidad, les ha sorprendido desagradablemente.
  • La justicia social, la clave de la transición ecológica

    Philippe Descamps
    A través de sus medidas fiscales, el Gobierno francés se ha arriesgado a enfrentar poder adquisitivo y protección del clima. Pero, señal de la inteligencia colectiva que se desprende de su movimiento, los “chalecos amarillos” no han caído en la trampa.
  • “Antes tenía la sensación de que estaba sola”

    Pierre Souchon
    Se ha dicho que el movimiento de los “chalecos amarillos” rechaza cualquier forma de organización. En realidad se han llevado a cabo múltiples intentos, pero organizarse exige una pericia en gran medida perdida por falta de militantes sobre el terreno para difundirla. El ejemplo lo encontramos en el departamento francés de (...)
  • Alumnos de instituto contra la separación selectiva

    Annabelle Allouch y Benoît Bréville
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  • El insospechado poder de las trabajadoras

    Pierre Rimbert
    La presencia de una importante proporción de mujeres de las clases populares en las rotondas ha sorprendido a los observadores. Estas trabajadoras hacen que funcionen los servicios esenciales: sanidad, educación. Más allá de la sublevación de este otoño, representan el poder ignorado del movimiento social.
  • Armas controvertidas

    Julien Baldassarra
    Además de ocho muertos (siete personas arrolladas por vehículos y una mujer de 80 años fallecida por una granada de gas lacrimógeno que impactó en su casa), varios centenares de manifestantes, en su mayoría pacíficos, resultaron heridos durante las movilizaciones de noviembre y diciembre en Francia. Muchos de ellos han sido víctimas de la agresividad de las fuerzas del orden, que también han tenido (...)
  • Polvos mágicos

    Jean-Michel Dumay
    En el discurso televisado del 10 de diciembre de 2018, durante el cual decretó el “estado de emergencia económica y social”, Emmanuel Macron declaró: “El salario mínimo de un trabajador aumentará en cien euros al mes a partir de 2019”. Rara vez habíamos visto a un presidente de la República, en plena crisis, mentir tan descaradamente sobre una medida esencial . Efectivamente, no se va a dar ningún (...)