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Patronos, no: “dirigentes a nuestro servicio”

En su obra Por cuatro duros. Cómo (no) apañárselas en Estados Unidos (Editorial RBA, Barcelona, 2003), cuenta su experiencia como empleada de Wal-Mart, con un sueldo de 7 dólares la hora. El siguiente pasaje evoca la imagen que la empresa quiere proyectar de sí misma y que transmite a sus nuevos empleados.

por Barbara Ehrenreich, enero de 2006

Empezamos por un video, de unos quince minutos de duración, dedicado a la historia y la filosofía de Wal-Mart o, como diría un antropólogo, al Culto a Sam. Al principio Sam Walton, joven, de uniforme, vuelve de la guerra. Abre un negocio, una especie de bazar; se casa y se convierte en padre de cuatro hermosos niños; recibe de manos del Presidente George H. Bush la medalla de la Libertad, tras lo cual muere rápidamente, lo que provoca una retahíla de oraciones fúnebres. Pero los negocios continúan, eso seguro. La curva histórica de Wal-Mart trepa de manera vertiginosa y las únicas pausas que hace son para establecer un nuevo récord en la historia de la expansión de una empresa.

1992: Wal-Mart se convierte en el minorista más grande del mundo. 1997: la cifra de negocios rebasa los 100 000 millones de dólares. 1998: el número de “asociados” de Wal-Mart alcanza la (...)

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DossierWal-Mart al asalto del mundo

Desde comienzos del siglo XX, el “modelo Ford” ha dominado la economía mundial. Éste postulaba que el enriquecimiento, relativo, de los empleados y la garantía de sus puestos de trabajo les permitiría ser buenos clientes de la industria y de esta forma contribuir, sin problema alguno, a una producción creciente.
  • Wal-Mart al asalto del mundo

    Desde comienzos del siglo XX, el “modelo Ford” ha dominado la economía mundial. Éste postulaba que el enriquecimiento, relativo, de los empleados y la garantía de sus puestos de trabajo les permitiría ser buenos clientes de la industria y de esta forma contribuir, sin problema alguno, a una producción creciente.
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    Serge Halimi
    En 1992 el presidente estadounidense expuso la siguiente fórmula: “El éxito de Wal-Mart es el mismo que el de Estados Unidos”. Desde entonces, la multinacional de la distribución se ha convertido en la empresa más grande del mundo. Y el dumpin social que ejerce contamina la economía occidental.
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    Poco exigente acerca de las condiciones de trabajo en las empresas de las que se abastece, Wall-Mart subcontrata una gran parte de sus productos en África, en América Latina y, de ahora en adelante, en China, donde los sueldos son aún más bajos.

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