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Hacia una ecología radical

Los guerrilleros de la causa animal

En EE UU, las autoridades acaban de alertar a los laboratorios farmacéuticos y a las empresas de biotecnología sobre posibles ataques de los defensores de los derechos de los animales. El Federal Bureau of Investigation (FBI) ya tilda a estos ecologistas radicales de “eco-terroristas”. En el Reino Unido, grupos clandestinos no dudan en llevar a cabo atentados contra la explotación de la fauna. Desde hace cuatro años, Huntingdon Life Sciences (HLS), el laboratorio de experimentación animal más grande de Europa, se encuentra en medio de una verdadera batalla mundial. Para liberar a los animales torturados, los guerrilleros ecologistas se proponen llevar a la quiebra a HLS acosando a sus accionistas, clientes y proveedores.

por Cédric Gouverneur, agosto de 2004

Impecable con su traje “de fibras sintéticas”, Robin Webb se parece más a un apacible jubilado que al alienado liberador de zoológicos interpretado por Brad Pitt en 12 Monos. Sin embargo, el hombre que nos recibe en un pub de Nottingham es el portavoz oficial del Frente de Liberación Animal (ALF), un grupo clandestino perseguido por las unidades antiterroristas del Scotland Yard y del FBI. “ALF es invencible: el Estado no puede encarcelar una idea”, explica Webb, ex sindicalista convertido en militante “vegano”, hace 25 años, “al pasar una mañana por un matadero”. “Cualquiera que lleve a cabo una acción para salvar a animales o para dañar la propiedad de quienes abusan de ellos –desde la rotura de vidrios hasta un incendio, asegurándose de que nadie, animal o humano, resulte herido–, puede reivindicar su acto en Internet en nombre del ALF, que a cambio le brindará su apoyo en caso (...)

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