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En el país de la estepa gris

por Galsan Tschinag, agosto de 2004

En la estepa de Mongolia, la mayoría de las cosas adquieren un significado que rompe con la época actual y que es en ciertos aspectos arcaico. Tal es el caso del techo que protege a los hombres, la carpa circular hecha con madera y fieltro, que fuera de nuestras fronteras llaman yurt. En nuestra tierra, la mirada de quien camina está siempre atenta, e inevitablemente resulta excitante el momento en que la yurt aparece en algún punto, en los confines de la estepa infinita, como un corazón que late, solitario. Pues donde se la encuentra, se encuentra el agua, la vida, el calor durante el invierno riguroso y la frescura en medio de los veranos ardientes. La puerta de la yurt está abierta para todos. Aunque no haya nadie, hay que entrar sin dudar, servirse bebidas o alimentos, encender el fuego para preparar la comida. El anfitrión, que estará aún (...)

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