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Cinco años de reinado de Mohamed VI

Esperanzas frustradas en Marruecos

El rey Mohamed VI, que asumió el trono de Marruecos el 30 de julio de 1999, se afirmó rápidamente como el verdadero dueño del reino. Si algunos imaginaron que el tímido príncipe heredero tendría dificultades para imponerse a la temible clase política, se equivocaron por completo. Sin embargo, a pesar de la autoridad de la que dispone, el joven rey no ha emprendido –salvo en el ámbito del código de familia– el conjunto de reformas que la opinión democrática esperaba de él.

por Ignace Dalle, agosto de 2004

Los comienzos del joven rey Mohamed VI –que nació el 21 de agosto de 1963– fueron fáciles porque gozaba de una gran popularidad. Se había mantenido apartado de los asuntos del Estado. No estaba implicado en ninguna cuestión de seguridad o de politiquería, contrariamente a su padre Hassan II, sobre el cual se había apoyado Mohamed V (abuelo del soberano actual), otorgándole la responsabilidad de solucionar problemas delicados, como la represión del levantamiento beréber del Rif en 1958-1959.

Los gustos simples de Mohamed VI y la aversión que parecía tener por el ritual que envolvía a la Corte fueron bien recibidos. Los marroquíes comenzaron a creer que a la aplastante presencia de Hassan II seguiría el reinado tranquilizador de un hombre joven, moderno y poco preocupado por el protocolo. Sus primeras intervenciones públicas causaron buena impresión. La “solicitud” y el “afecto” que manifestaba por las “capas sociales más desfavorecidas” y su (...)

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