El 5 de octubre de 2000, la caída del presidente serbio Slobodan Milošević puso fin a una década de guerras y sanciones. Cuando se negó a reconocer su derrota en las elecciones presidenciales, cientos de miles de manifestantes asaltaron el Parlamento y la televisión estatal. La Bager revolucija (‘Revolución Buldócer’) llevó al poder a una oposición bicéfala, encarnada por el nuevo presidente nacionalista-conservador Vojislav Koštunica y su primer ministro Zoran Đinđić (latinizado Djindjic), un reformista proeuropeo. ¿El fin de la pesadilla? El impulso renovador se vio rápidamente truncado por (...)


