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Historia agitada del nacionalismo en Quebec

La “Revolución tranquila” no tuvo lugar

Al igual que numerosos países que sufren la dominación de sus vecinos o de potencias imperialistas, Quebec ha intentado asociar nacionalismo y transformación social. Esta “Revolución tranquila”, que no se hizo en la calle ­sino en los despachos, comenzó hace exactamente cincuenta años. ¿Qué queda de ella en la actualidad?

por Benoît Bréville, diciembre de 2010

En 2008 se celebraron los cuatrocientos años de la ciudad de Quebec con grandilocuencia y desmesura, evocando triunfalmente la unidad nacional canadiense. Gracias a los 150 millones de dólares facilitados por las distintas administraciones, una flotilla de unos cuarenta veleros salió de La Rochette para reconstruir la travesía del Atlántico, se organizaron conciertos gratuitos (Céline Dion, Paul McCartney…), durante más de dos meses se proyectó todas las tardes una película que mostraba la historia de Quebec en una pantalla al aire libre de 60 metros de alto por 60 metros de ancho, etc. Otro aniversario, en cambio, pasó desapercibido: el cincuentenario de la “Revolución tranquila”, que fue el comienzo del auge del soberanismo progresista que terminó dotando a Quebec de un sistema social avanzado. Sin embargo, desde entonces, el abandono por parte del nacionalismo quebequés de sus aspiraciones progresistas causó su pérdida. ¿Habría podido la historia seguir otro camino?

En 1960, (...)

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A la reconquista