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¿Controversia intelectual o circo mediático?

La guerra de los descontentos

¿Son los intelectuales franceses “nuevos reaccionarios”? ¿Aún se tiene el derecho a debatir? En intervalos regulares, periodistas y ensayistas transforman este tipo de preguntas vacías en controversias nacionales. A medida que pierden sus recursos para informar por el efecto de las concentraciones industriales, los medios de comunicación –a falta de ideas– se sumergen de lleno en estas polémicas donde se enfrentan las celebridades.

por Pierre Rimbert, noviembre de 2015

Desde mediados de septiembre, los medios de comunicación parisinos se emocionan ante la influencia de un puñado de ensayistas, de distintas convicciones pero que comparten la misma obsesión por la decadencia republicana, la misma nostalgia por tiempos pasados y cierto gusto por el orden. Representados como una banda organizada y acusados de beneficiar a la reacción, Michel Onfray, Alian Finkielkraut, Eric Zemmour, Jacques Julliard, Régis Debray, Jean-François Kahn se aseguran la promoción de sus obras.

Es un tema recurrente en la vida intelectual francesa. Surge bajo el nombre de “antimodernos” en el siglo XIX; de “anticonformistas” en los años 1930; de “nuevos hussards” en los años 1950; de “nuevos reaccionarios” en 2002. Su última versión es de una dimensión extravagante: se trata de emprendedores de pánico moral asociados desde hace lustros al engranaje de la editocracia. Onfray, Finkielkraut y Zemmour no sólo echan pestes porque “ya no se puede debatir sobre (...)

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