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Hacer de la economía una cuestión política

Impostura del capitalismo moral

En plena crisis financiera, frente al atrevimiento de los grandes bancos, los líderes políticos de los países capitalistas llaman al orden. Los más audaces proponen una moralización del capitalismo por temor a cuestionar profundamente el sistema. Desde entonces, las promesas han desaparecido. Sólo queda la mistificación.

por Yvon Quiniou, agosto de 2010

No sería el momento de moralizar el capitalismo? En lo más álgido de la crisis, la pregunta fue formulada por nuestros dirigentes, con Nicolas Sarkozy a la cabeza; es decir, por los mismos que antes se libraban a una irreflexiva apología del liberalismo que parecía representar el “fin (dichoso) de la historia”. Formulada así, la cuestión es ambigua: si hay que moralizarlo, es porque el capitalismo es inmoral; si lo podemos hacer, es porque no es intrínsecamente inmoral en sus estructuras. Sólo se cuestiona­rían sus excesos. Ahora bien, la ­inmoralidad es constitutiva del capitalismo, contrariamente a la concepción de los que ven en la economía una realidad que escapa a la moral.

Ya en el siglo XX, el economista ultraliberal Friedrich Hayek había enunciado esta objeción: tan sólo un comportamiento individual intencional podría calificarse de justo o injusto –quizás no sea el caso de un sistema social que, como tal, no (...)

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