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Una herramienta rudimentaria pero siempre eficaz

Filosofía del alambre de púas

En la era de las cámaras de videovigilancia, de la identificación biométrica o incluso del mobiliario urbano disuasorio, se podría pensar que la alambrada de púas ha quedado obsoleta. Sin embargo, sigue utilizándose abundantemente por todo el mundo, aunque, en Occidente, donde permanece asociada a los campos de concentración, está reservada a usos muy restringidos. Al inventariar sus múltiples empleos o sus sustitutivos nos encontramos con ricas enseñanzas.

por Olivier Razac, agosto de 2013

Inventado en 1874 por el granjero estadounidense Joseph Glidden, para delimitar las propiedades de las Grandes Llanuras, el alambre de púas se transformó rápidamente en un instrumento político de primera importancia. En menos de un siglo y medio, se usó sucesivamente para cercar las tierras de los indígenas de Estados Unidos, encerrar a poblaciones enteras durante la guerra de independencia de Cuba (1895-1898) o la segunda guerra de los bóers en Sudáfrica (1899-1902); guarneció las trincheras de la Primera Guerra Mundial, y suministró las cercas electrificadas de los campos de concentración y exterminio nazis.

En la actualidad, el alambre tipo “Glidden” sólo tiene, por lo general, aplicaciones agrícolas. Cuando se trata de repeler a hombres, se reemplaza por el alambre llamado “navaja”: pequeñas hojas filosas insertadas en el alambre central, que pueden cortar y pinchar al intruso, sustituyen las púas. La forma de las hojas cortantes cambia según el uso previsto: (...)

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