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Inesperada convergencia de las nuevas tecnologías

Cuando bits, átomos, neuronas y genes hacen ¡BANG!

El acrónimo BANG remite a la convergencia de disciplinas que permite la creación y manipulación de la materia a escala atómica mediante las “nanotecnologías”. Sus aplicaciones son ilimitadas, y constituyen una revolución científica e industrial, en la que algunos ven la panacea de todos los males de la humanidad. Otros advierten el peligro de una mayor concentración económica y de una transformación radical del homo sapiens, en la que post-humanos dominarían a los humanos de segunda clase.

por Mateo Cueva, enero de 2010

Cuando en 1986 el investigador Eric Drexler popularizó el término “nanotecnologías”, las definió como el conjunto de técnicas que permiten la creación y manipulación de objetos materiales de un tamaño comprendido entre 1 y 100 nanómetros. Era en realidad una definición de vasto alcance, porque casi todas las sustancias que existen en el mundo están estructuradas a esa escala. Disciplinas tan diversas como la química, la ciencia de los materiales, la física del estado sólido, la ciencia farmacéutica, la biología química y molecular, la ingeniería electrónica, quedaban así reunidas, tanto a nivel conceptual como operativo.

Cerca de un cuarto de siglo después, la manipulación de la materia a escala atómica permite concebir ­nanoestructuras dotadas de propiedades radicalmente nuevas. Un vasto conjunto de ciencias y aplicaciones –biotecnologías, tecnologías de la información, ciencias cognitivas– han entrado en interacción. Se ha producido una prodigiosa “convergencia” de disciplinas, hasta ese momento relativamente compartimentadas, en la (...)

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