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Imágenes y fantasmas

A 42 años de la muerte del “Che” Guevara en Bolivia, la derecha internacional no descansa en su afán de destruir el mito del “guerrillero histórico”. En sus últimas declaraciones en la Feria del Libro de Miami, el 16 de noviembre 2009, Juanita Castro –la hermana de Fidel que colaboró varios años con la CIA– acusó nuevamente al cubano-argentino de ser responsable de fusilamientos masivos de soldados de Batista ocurridos luego de la entrada de las tropas revolucionarias en La Habana. La TVE difundió esos mismos días un documental retomando las mismas acusaciones.

Del 40 aniversario de la muerte del Che (2007) hasta hoy, importantes periódicos europeos como El País o Libération han multiplicado supuestas revelaciones sobre otro tema polémico: ¿Los restos de Guevara han sido o no trasladados a Cuba como lo afirman los dirigentes cubanos?

La próxima salida en librerías, en España y toda América Latina, de la nueva edición corregida y ampliada del “Che” de Paco Ignacio Taibo II (“Ernesto Guevara, también conocido como el Che”, Editorial Joaquín Mortiz) debería poner un término definitivo a las especulaciones entretenidas por los medios de comunicación sobre los fusilamientos y el traslado de los restos del Che. El autor así lo afirma y ofrece a los lectores de Le Monde diplomatique en español un avance exclusivo de lo que será el último capítulo del libro, el cual comprueba con informaciones y entrevistas recientes que, a pesar de los ataques, el mito del Comandante sigue vivo.

por Paco Ignacio Taibo II, enero de 2010

El poeta Paco Urondo, que habría de morir años más tarde asesinado por los militares argentinos, escribió desde Buenos Aires al conocer la muerte del Che: “Durante una semana lloverá ininterrumpidamente y los menos crédulos, o los no supersticiosos, pensarán que es una casualidad, una mera: que es un poco excepcional lo que está corriendo, pero fortuito. Los amigos van llegando cada vez más mojados, esta vez se largó en forma este tiempo de porquería. Pero las conjeturas esta vez no son a la porteña, es decir, no se habla de la humedad y las calamidades que desencadena: ni del hígado, esta vez se conjetura de otra manera, no hay serenidad, hay silencio.”

Celia, la cuarta hija del Che, nacida en el 63, el penúltimo año del comandante en el Ministerio de Industrias de Cuba, dos años y medio antes de la salida del Che hacia La Paz, una mujer que (...)

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