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Caramelos para la juventud

Educar, instruir, divertir: siempre ha habido libros dirigidos a la juventud que han elegido, según los valores propios de sus destinatarios, entre estos objetivos. Hoy en día, una parte importante de esta literatura se propone difundir un conformismo tibio, incitando a la aquiescencia de las normas y, a la vez, buscando integrarse en el preciado mercado de los currículos escolares.

por Olivier Barbarant, noviembre de 2017

La literatura juvenil, propulsada por un desarrollo editorial de dos siglos, defendida por aficionados e incluso militantes, se dinamizó en los años 1980-1990 gracias a una incontestable oleada de creatividad. Sus éxitos le han permitido desde entonces beneficiarse, no sin debates, de un reconocimiento simbólico hasta la fecha solo concedido a la “gran” literatura.

Pero también se ha convertido en un actor económico considerable: segundo sector editorial en Francia, un volumen de negocio en aumento (+ 5,25% frente a – 3,88% de la literatura llamada “general” en 2016). Queda lejos la época en la que el Salón del Libro y de la Prensa Juvenil de Montreuil, confiado a una asociación creada por el consejo general del departamento francés de Seine-Saint-Denis en 1985, pasaba por un valiente precursor y acogía una cincuentena de expositores. En 2016 eran 450 para 175.000 visitantes en un contexto de aumento de la producción: ficciones y documentales (...)

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