Ante el actual imperio de la imagen, urge establecer un corpus teórico sobre la pertinencia de este lenguaje para representar las nuevas experiencias de un mundo como el nuestro: lábil, fugaz, en continua metamorfosis. Una mirada a este panorama unida a una honda reflexión estética desde el conocimiento pero también desde un posicionamiento existencial, es la que ofrece Vendas para los ojos, un libro lleno de curiosidad donde Francisco Baena se muestra como un atento recolector de perlas, con las que logra un hilvanado collar en el que se reflejan exquisitos análisis de películas. No obstante, este estudio sería estéril si más tarde no volviese sobre la relación con el mundo y nuestra posición ante él.
Teniendo en cuenta este carácter, la cuestión de fondo vuelve a ser ¿cómo mirar?, igual que ocurre en autores como John Berger. Y para responder a esta pregunta, parte de lo patológico y no de (...)


