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Mi querido general Pinochet

agosto de 2005

Gemelos de camisa, una caja de lapislázuli, videojuegos…, son algunos de los regalos que se intercambiaron el ex dictador y los más altos dirigentes de Riggs en el curso de las diversas recepciones y reuniones celebradas en el club militar de Santiago. Si al principio el banco estadounidense buscaba entablar relaciones de negocio con las Fuerzas Armadas chilenas, con el paso del tiempo los contactos personales entre Augusto Pinochet y Joe L. Allbritton, director general del Riggs, su esposa Barbara, así como Timothy C. Coughlin, presidente del banco, se transformaron en una estrecha amistad, tal como lo atestiguan las cartas que obran en poder de la Comisión senatorial de Estados Unidos.

En octubre de 1994, una delegación del Riggs, encabezada por Coughlin, se dirigió a Chile. El vicepresidente del departamento de América Latina Carol Thompson redactó un memorándum: “A finales de la década de los setenta, una misión militar chilena en (...)

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