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Antología

La palabra mágica.

Augusto Monterroso,
Navona,
Barcelona, 2017,
144 páginas,
16 euros.

por José de María Romero Barea, abril de 2017

Construye el escritor Augusto Monterroso, en la reedición de su antología La palabra mágica (1983; Navona, col. Los ineludibles, 2017), un inusual cuadro psicológico del interior de su producción literaria. El pensador guatemalteco, ganador del prestigioso premio Príncipe de Asturias, reconocido maestro del microrrelato, murió en 2003, a los 81 años, en México DF, donde vivía con su esposa, la escritora mexicana Bárbara Jacobs. Había nacido en Tegucigalpa, Honduras, pero tenía la nacionalidad guatemalteca. Había residido en México desde 1944, cuando se exilió tras oponerse al dictador Jorge Ubico y protestar contra las multinacionales estadounidenses que operan en América Central. Volvió a Guatemala en 1996 para recibir el Premio Nacional de Literatura.

Recordemos que Monterroso escribió una de las historias más cortas de toda la literatura, “El dinosaurio”, que dice en su totalidad: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. El asunto de La palabra es, invariablemente, el de la opera omnia de su autor: cómo encontrar una forma narrativa instantánea que encapsule toda una vida. “Cuando se traba conocimiento con las obras de Jorge Luis Borges se experimenta igual sensación que cuando se ha adquirido una enfermedad. No estábamos preparados para ella y el desasosiego que nos acomete se suma la duda de si terminará algún día o si el mal concluirá por exterminarnos”. Leer este libro supone transitar no sólo a través de la literatura de todos los tiempos, sino a través de un territorio emocional extremo: la aventura de una personalidad que refleja el flujo y reflujo de sus estados de ánimo, una imaginación que se debate entre el dolor y el deseo de crear.

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José de María Romero Barea