En el plano general, trabajadores atareados van y vienen. Mujeres con batas azules, hombres con atuendos grises o verdes, algunos con ropa de calle. El sonido es directo: rumor de almacén, actividad, carros empujados. Luego se suceden planos de detalle: bolsas de tela que alguien desata, fajos de sobres que son apilados, manos expertas repartiendo cartas por casilleros.
¿Qué película comienza así? ¿Un documental sobre un centro de clasificación? ¿Una etnografía del servicio postal? ¿Una obra de ficción comprometida con las masas trabajadoras? ¿Un Ken Loach extraviado en Francia? Casi. La mujer del aviador (1981) es la primera entrega (...)


