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La amenaza del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión

La consulta popular como cortina de humo

Tecnocrática, opaca y alejada de los electores, la Comisión Europea insta a los ciudadanos a “hacer oír su voz”. Sin embargo, ¿se compromete a escucharlos?

por Leo Noleti, julio de 2014

Después de meses de negociaciones secretas, la Comisión Europea prometía a finales de marzo terminar con la opacidad de las transacciones que rodean el proyecto del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (ATCI): ahora sería el momento de la transparencia, en especial a través del lanzamiento de una “consulta popular”. Una campaña de comunicación en veinte lenguas, incluida en una página web hasta el 6 de julio de 2014, invita a los ciudadanos europeos a “dar su opinión” sobre doce aspectos del tratado en discusión.

Poco después de ser lanzada, la propuesta fue criticada por aquellos a quienes debía tranquilizar. En primer lugar, porque solo concierne a uno de los aspectos del ATCI: la “protección de los inversores” y la instauración de un dispositivo que reglamenta las diferencias entre empresas y Estados. Por otra parte, dar una opinión sobre un asunto –el de la “expropiación”, por ejemplo– implica “tener en cuenta (...)

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P.-S.

En el número de junio de 2014 publicamos el dossier “Los peligros del Acuerdo Transatlántico”.

Con los artículos:
· “Los poderosos rediseñan el mundo”, por Serge Halimi;
· “La globalización feliz: instrucciones de uso”, por Renaud Lambert y Raoul Marc Jennar;
· “Diez amenazas al pueblo estadounidense...”, por Lori Wallach;
· “... Y diez amenazas a los pueblos europeos”, por Wolf Jacklein;
· “Tribunales para atracar a los Estados”, por Martine Bulard y Benoit Bréville ;
· “Té, pastas e ideas brillantes en el hotel Shangri-La”, por Renaud Lambert;
· “Silencio, estamos negociando por vosotros”, por Martin Pigeon;
· “Napoleón III eligió el librecambio”, por Antoine Schwartz