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A propósito del caso Strauss-Kahn

Grandes hoteles, amos y sirvientes

En la fachada, todo es orden y belleza. Entre bastidores, las manos no paran. Clientes prestigiosos y trabajadores de los hoteles de lujo: dos mundos que se rozan en una relación de extraordinaria desigualdad y de rutina profesional. Empleada a principios de los años 2000 como camarera, recepcionista y sirviente en dos hoteles de lujo estadounidenses, la socióloga Rachel Sherman analiza este teatro de la dominación.

por Rachel Sherman, agosto de 2011

El arresto en Nueva York, en mayo pasado, del ex director del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn, y de un empresario egipcio, Mahmoud Abdel Salam Omar, ambos acusados de agresión sexual contra una camarera de hotel, llevó la atención del público hacia las relaciones de poder entre clientes y empleados en los hoteles de lujo. La indignación provocada por estos casos nos recuerda que el cliente no siempre es el rey, y que algunas prestaciones no están incluidas en la tarifa plana del hotel. En cambio, se ha hablado menos de las múltiples comodidades a las que el señor o la señora pueden aspirar de pleno derecho, a cambio de los cientos y a veces miles de euros que él o ella desembolsan por una sola noche, y del impacto de esos derechos señoriales sobre las condiciones de trabajo del personal. Doce meses de inmersión en el marco de una (...)

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