ESSION{id_auteur}|oui)

Portada del sitio > Mensual > 2008 > 2008/02 > Endesa destruye la Patagonia

Una empresa española contra el último patrimonio natural vírgen

Endesa destruye la Patagonia

La lógica capitalista del crecimiento a cualquier precio nos ha llevado hace tiempo hasta el punto en el cual los territorios vírgenes han dejado de existir. No hay rincón de nuestro planeta que no se vea afectado, de una manera u otra, por la actividad humana. Incluso los hielos árticos se deshacen con rapidez a causa del cambio climático. Ningún lugar se salva de verse afectado por los cambios globales a los que, por ejemplo, hemos sometido la composición de la atmósfera debido a la emisión de gases contaminantes. Hay unos pocos territorios, sin embargo, que salvaguardan todavía su naturaleza salvaje. Se trata de lugares lejanos y que hasta hace bien poco no han sido accesibles para la actividad industrial humana. Lugares cada vez más escasos, más remotos y más acosados que deben por sí mismos ser preservados. Entre estos destaca por su singular belleza y el valor de su patrimonio natural la Patagonia Chilena.

por Juan López de Uralde, febrero de 2008

Desde que Magallanes pisara la Patagonia en 1520, la presencia europea no ha pasado desapercibida en aquella vasta región. La población indígena fue exterminada. A finales del siglo XIX comienza la repoblación de aquellas tierras con fines ganaderos, lo que conlleva la utilización masiva del fuego. Diversos cálculos cifran en más de 3.000.000 de hectáreas de bosque quemadas, y todavía los efectos de estos fuegos son bien visibles. Esta dinámica de quemas continuó hasta bien entrado el siglo XX, dejando tras de sí un inmenso rastro de destrucción. Nos encontramos, por tanto, ante un territorio que, aunque mantiene una naturaleza envidiable, ha sufrido también el efecto devastador de la mano del hombre.

El sistema hidrológico patagón permanece prácticamente inalterado, y contiene elementos de un enorme valor. Entre otras cosas en la región se encuentran los mayores campos de hielo –reservas de agua dulce– del planeta, sólo superados por los de la (...)

Este artículo está reservado a suscriptores.

Si usted es suscriptor, introduzca sus datos a continuación para continuar con la lectura.


¿Todavía no es suscriptor?

Elija su fórmula de suscripción y cree su cuenta.

P.-S.

LMd edición española