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Valones y flamencos, árabes y judíos

En Bélgica, un conflicto comunitario puede ocultar otro

Con ocasión del escrutinio europeo del 13 de junio, los belgas van a elegir también sus diputados a los parlamentos regionales de Flandes, Valonia y Bruselas. Una vez más los observadores evaluarán los resultados del Vlaams Blok, predominante según las encuestas, sobre todo en Flandes. Condenado por racismo por la Corte de Apelaciones de Gand el 21 de abril, el Blok sigue sin embargo apostando por las nuevas tensiones comunitarias: ya no entre valones y flamencos, sino entre árabes y judíos.

por Serge Govaert, junio de 2004

En Bélgica, hablar de conflictos “comunitarios” no significa lo mismo que en otras naciones de Europa. El país, como lo precisa desde 1993 el artículo 1° de su Constitución, es un Estado federal compuesto de comunidades y de regiones. Las comunidades, en este caso, son tres: la flamenca, la francesa (es decir francófona) y la germanófona, ésta última formada por los 70.000 belgas que hablan alemán y viven en el Este del país. Entre la comunidad flamenca y la comunidad francesa, los puntos de fricción han sido muchos y la cohabitación a veces difícil.

Pero Bélgica es también un im­presionante mosaico de comunidades
na­cionales, formadas por numerosos extranjeros llegados en varias oleadas inmigratorias. Algunos de ellos - no todos – han obtenido la nacionalidad belga. Actualmente, los extranjeros representan cerca del 10% de la población del reino.

En Saint-Josse-ten-Noode, una de las diecinueve comunas de la zona urbana de Bruselas, (...)

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