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Fracaso de un proyecto imperial

Irak pasa factura a George W. Bush

El fracaso manifiesto del proyecto imperial en Irak ha engendrado una profunda crisis de legitimidad de poder en los Estados Unidos. La contestación a la política de George Bush se amplifica, afectando a las más altas esferas del Estado. Colin Powell se desmarca abiertamente y los oficiales en activo saben que los Estados Unidos se encaminan hacia una debacle. Uno de ellos formula: “no podemos continuar durante mucho tiempo por este camino. El pueblo americano no lo aceptará.”

por Philip s. Golub, junio de 2004

En agosto de 1964, Washington se lanzó a una guerra innecesaria y desastrosa en Asia, que costaría la vida a decenas de miles de estadounidenses y a millones de vietnamitas. Motivada más por el temor a una “pérdida de credibilidad” de Estados Unidos que por la amenaza de un “contagio” comunista en Asia oriental (el “efecto dominó”), la guerra de Vietnam duraría una década y acabaría fracturando a la sociedad estadounidense. Mentes lúcidas del aparato del Estado sabían ya en 1967 que la guerra estaba perdida de antemano, pero hubo que esperar a 1973 para que Richard Nixon (electo en 1968 y, como su antecesor Lyndon B. Johnson, resuelto a “no ser el primer Presidente estadounidense que perdiera una guerra”), decidiera finalmente abandonar el combate y dejar al gobierno de Saigón librado a su suerte. Vengativo, deseaba sin embargo dejar su marca antes de retirarse, “aplastando (bajo las bombas) a (...)

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