Es un oasis en el desierto sirio. Una ciudad antigua cuyos vestigios constituyen uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes de Oriente Próximo. Fue un cruce de caminos entre los mundos romano y persa, y una etapa de gran importancia económica en la ruta de las caravanas. Y también es, muy cerca de las ruinas, una ciudad moderna. Todo eso es Palmira, si llamamos a esta localidad por su nombre griego, o Tadmor, si preferimos su nombre en lo que fuera una variante del arameo. Un esplendor que ha conocido muchos episodios de destrucción a lo largo de los siglos, el más reciente durante la guerra civil siria.
En 1980, (...)



