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El acuerdo por la paz establece las condiciones para el diálogo

El riesgo de fragmentación en Malí

Más de dos años después de la intervención militar francesa, Malí busca restablecer la paz. El esperanzador acuerdo de Argel del 1 de marzo de 2015 abre un espacio para el diálogo entre las comunidades malíes fragmentadas y un Estado carente de herederos. Pero, ¿será la voluntad de negociación más fuerte que la dinámica de conflicto avivada por todo tipo de tráfico y por la escasez de recursos naturales?

por Daniel Bertrand, julio de 2015

El acuerdo por la paz y por la reconciliación en Malí, al que se llegó el 1 de marzo de 2015 después de ocho meses y cinco rondas de negociaciones, parece muy frágil. Bajo la égida de Argelia, la mediación internacional ha movilizado a la Organización de Naciones Unidas (ONU), a la Unión Europea, a la Unión Africana, a la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), a la Organización de la Conferencia Islámica, a Burkina Faso, a Mauritania, a Níger y a Chad. Sin embargo, sólo el Gobierno malí y el Movimiento de Plataforma de Malí del Norte, que agrupa diversos movimientos favorables a Bamako, han firmado el acuerdo. Faltan las rúbricas decisivas de la Coordinación de los Movimientos del Azawad (CMA) que reúne a los movimientos rebeldes que abogan por la autonomía del Azawad y una negociación suplementaria para que acabe firmando el acuerdo de Argel en (...)

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