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Movimientos borrados por los discursos que siguieron a la caída del Muro de Berlín

Cuando los pueblos del Este luchaban en nombre del ideal comunista

La pasividad de los pueblos del bloque soviético es una de las ideas preconcebidas transformadas en verdades históricas tras la caída del Muro de Berlín. Según Occidente, masas privadas del libre albedrío no podían sino obedecer servilmente aunque abominaran del comunismo. Ahora bien, muchos movimientos sociales que marcaron la historia del bloque del Este en realidad aspiraban a un verdadero socialismo.

por Catherine Samary, marzo de 2020

La historia del hundimiento del bloque soviético en 1989-1991 siempre es presentada como una colección de estampas de Épinal. “En 1989 –explica el politólogo británico Timothy Garton Ash–, los europeos ofrecieron un nuevo modelo de revolución no violenta, de revolución de terciopelo”; una imagen invertida, en resumidas cuentas, de la toma del Palacio de Invierno en octubre de 1917. Nada encarnaba mejor ese modelo que Checoslovaquia y el célebre disidente que se convirtió en su presidente en 1989, Václav Havel, un dramaturgo durante mucho tiempo encarcelado por el régimen. Esta interpretación atribuye a la ideología liberal y a sus representantes un peso preponderante en la victoria del Oeste al término de la Guerra Fría. Pero el propio Havel no lo creía así. En 1989, admitía, “la disidencia no estaba lista. (…) Tuvimos una influencia mínima en el desarrollo de los acontecimientos”. E indicaba el factor decisivo, que se encontraba un (...)

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