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Traducir a Shakespeare

Permitir a aquellos que desconocen un idioma disfrutar de las obras maestras que éste ha producido: una misión esencial y, a la vez, imposible. ¿Cómo trasladar la obra de Shakespeare al francés, un idioma muy alejado del inglés isabelino? Un traductor expone aquí algunas de sus perspectivas.

por Jean-Michel Déprats, septiembre de 2016

En yidis, fargin designa la alegría experimentada por alguien a quien le ocurre o puede ocurrirle algo bueno. Mamihlapinatapai, en yagán –lengua amerindia hablada en Tierra del Fuego–, se considera una de las palabras más difíciles de traducir. Hace referencia a una mirada que intercambian dos personas; cada una de ellas espera que la otra tome la iniciativa de algo que ambas desean sin que ninguna de las dos lo logre.

Tim Lomas, investigador de Psicología Positiva Aplicada en la Universidad de Londres-Este, puso en marcha en enero de 2016 el Positive Lexicography Project, un diccionario en línea de palabras “intraducibles” que describen la felicidad. La idea se le ocurrió durante una conferencia en Florida sobre la palabra situ, término finés que designa el recurso frente a la adversidad, el coraje y la tenacidad, valor compartido por todos los finlandeses y muy importante en el país. Ese léxico en 62 lenguas (...)

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