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Los precursores del “choque de civilizaciones”

Sobre la guerra y el Estado colonial

Una vez Argelia fue conquistada por Francia, ¿cómo combatir a los “indígenas” que se organizaban contra un poder doblemente ilegítimo a sus ojos, por extranjero y cristiano? Aunque no es el único, el factor religioso desempeña un papel esencial en la “pacificación” de la región. Se descubren, ya, percepciones particulares del “enemigo árabe” y “musulmán”, de la guerra que hay que emprender contra él y, finalmente, de las prácticas sistemáticas de violencia que hay que utilizar.

por Olivier Le Cour Grandmaison, enero de 2005

A diferencia del salvaje, el bárbaro, encarnado por el árabe, no es incivilizado o a-civilizado; está, desde hace siglos, mal civilizado. Considerando las consecuencias prácticas que de ello se desprenden, resulta todavía más grave, porque su mala civilización, tan íntimamente ligada a su religión, es la causa de su imposible domesticación. De esto dan testimonio especialmente su carácter y sus costumbres, sin evolucionar desde sus orígenes; no son más que los efectos del “hálito esterilizador del islamismo”, cuya “influencia sobre la política y la moral, sobre la ventura y la desgracia de los pueblos de Oriente es demasiado cierta como para que no deba atribuírsele su grandeza o su decadencia” (...).

Convencidos de que el factor religioso es esencial para la comprensión tanto del pasado lejano como del presente de Argelia, los franceses le asignan una gran importancia; este factor les permite entender mejor las dificultades que afrontan para pacificar la (...)

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