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Dossier: Los servicios públicos en Francia

Refundar en lugar de reformar

No se destruye un edificio con un simple golpe de excavadora. Hay que proceder mediante pequeñas muescas, crear grietas, golpear por todas partes. Este trabajo de zapa debilita la estructura: un ínfimo movimiento de la máquina puede provocar entonces el derrumbamiento del edificio. Ocurre lo mismo con las actividades de demolición social. Desde los años 1970, los liberales se esfuerzan por debilitar los dispositivos que organizan la solidaridad francesa. El presidente francés Emmanuel Macron, multiplicando los focos, desde las universidades hasta el estatuto de los funcionarios, parece
estar seguro de que algunos servicios públicos, como los ferrocarriles, han alcanzado niveles de degradación e impopularidad suficientes como para poder intentar estocar en beneficio del mercado. Sin embargo, ¿acaso no ha llegado el momento de exigir fortalecer el principio de interés general?

por Pierre Rimbert, abril de 2018

Es una batalla ritualizada entre adversarios desiguales y siempre comienza así: en nombre de la modernidad, un Gobierno impone la mutilación del sistema de interés general creado tras la Segunda Guerra Mundial como un punto de apoyo para las conquistas venideras: el régimen general de la Seguridad Social, las jubilaciones, el estatuto de los funcionarios, el sector nacionalizado o los asalariados escapan de la arbitrariedad del “mercado laboral”. A continuación, los altos cargos editoriales despliegan la “pedagogía de la reforma”. La desregulación sería “ineluctable”, ya que es necesaria (o lo contrario); inapelable, porque revela el “coraje político” de un Ejecutivo decidido a eludir el Parlamento; y “justa”, pues está pensada para limitar los “privilegios” de aquellos que trabajan en condiciones un poco menos precarias que los demás. Este guion, escrito durante la reforma de la Seguridad Social iniciada por Alain Juppé en noviembre de 1995, también reserva a sus detractores (...)

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DossierEl interés general, a la basura

No se destruye un edificio con un simple golpe de excavadora. Hay que proceder mediante pequeñas muescas, crear grietas, golpear por todas partes. Este trabajo de zapa debilita la estructura: un ínfimo movimiento de la máquina puede provocar entonces el derrumbamiento del edificio. Ocurre lo mismo con las actividades de demolición (...)