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Estados Unidos y la conexión nazi

Racismo, antisemitismo y eugenesia en Estados Unidos

La novela de Philip Roth La conjura contra América imaginaba la llegada a la presidencia de Estados Unidos en 1940 de Charles Lindbergh. Si la victoria del célebre aviador, notorio antisemita y simpatizante del régimen nazi sobre Franklin Delano Roosevelt pertenece al reino de la ficción, la influencia del nazismo en América era real. Lo prueban los escritos de Henry Ford; los partidarios estadounidenses del eugenismo y el racismo inspiraron a Adolf Hitler.

por Eleni Varikas y Michaël Löwy, agosto de 2008

Algunos, como Daniel Goldhagen, han tratado de explicar el nazismo como una perversidad antisemita exclusivamente alemana; otros, como Ernst Nolte, con un espíritu visiblemente apologético, hablan de comportamiento “asiático” o de imitación de los bolcheviques. ¿Y si, tal como lo percibió Hannah Arendt muy tempranamente, el racismo y el antisemitismo nazis tuvieran en cambio una fuente occidental, e incluso filiación estadounidense? En efecto, entre las lecturas favoritas de los fundadores del Tercer Reich se encontraba el libro de un personaje estadounidense altamente representativo: Henry Ford. Por otra parte, las doctrinas científicas y las prácticas racistas políticas y jurídicas de Estados Unidos tuvieron un impacto nada despreciable en las corrientes equivalentes en Alemania.

Esta conexión estadounidense se remonta en primer lugar a la larga tradición de la construcción jurídica de la raza, una tradición que ejerció una gran fascinación sobre el movimiento nazi desde sus orígenes. En efecto, por razones históricas, ligadas (...)

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