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Las elitistas redes “feministas” de las grandes empresas francesas

El progresismo... con moderación

por Maïlys Khider y Timothée de Rauglaudre, diciembre de 2020

La fundadora del Women’s Forum for the Economy and Society (WF), Aude de Thuin, ha hecho de la promoción de las mujeres líderes empresariales su causa personal, y de su vida, un ejemplo de éxito. En un libro publicado en 2012, Femmes, si vous osiez (“Mujeres, si os atrevéis”, Robert Laffont), la empresaria relata que fue una niña “de temperamento luminoso”. Auténtico “chicote”, hizo al parecer desesperar a su madre, a quien le habría gustado que fuera “funcionaria”. Pero el emprendimiento empresarial era “realmente la historia de [su] vida”, escribe esta mujer que se sometió a un psicoanálisis para restañar el dolor causado por la falta de amor de su madre. De esa experiencia, sacó la conclusión de que “la confianza en uno mismo es crucial para cumplir las expectativas vitales”.

En los albores de la década de 2000, Aude de Thuin se distinguió como creadora de revistas y salones dedicados a la jardinería y a las actividades de ocio creativo. Su salón Création et savoir-faire, en la Puerta de Versalles de París, incluía una “‘guardería’ para hombres con un bar muy chic, limpiabotas, sastre y un televisor con programas de fútbol y rugby”. En aquel momento, pese a su éxito –y su disposición a pagar una elevada cuota de admisión–, se le negó a la empresaria el acceso al Foro Económico Mundial (FEM) de Davos, según ella por ser mujer y dueña de una pequeña y mediana empresa (pyme): “En aquella época, Davos solo acogía a un 4% de mujeres –nos cuenta–. Me parecía una injusticia absoluta”. En 2003, el ex director ejecutivo del FEM, Claude Smadja, la ayuda a montar un nuevo foro económico mundial dedicado a las “mujeres con influencia”. La primera edición se celebra en 2005. Aprovecha sus frecuentes visitas a Washington (donde asiste a las conferencias de la Fundación Hillary Clinton, entre otros eventos) para captar speakers del mundo entero. Asimismo, se rodea de mujeres de alto perfil: la presidenta del directorio de Areva, Anne Lauvergeon; Véronique Morali, directiva en Fimalac, el holding del milmillonario Marc Ladreit de Lacharrière, o también Laurence Parisot, expresidenta del Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP) y del Movimiento de Empresas de Francia (MEDEF), la principal patronal francesa, son miembros del primer board del WF.

“Que yo sea una feminista pragmática ha hecho mucho a favor del Women’s Forum, al que nunca se ha podido tachar de vengativo o radical”, comenta y celebra en su libro. Nada de adherirse a una visión igualitarista de las relaciones entre sexos: “La complementariedad de hombres y mujeres [sigue siendo] esencial, tanto en política como en el mundo económico”. Empeñada en evitar el “sexismo a la inversa”, Aude de Thuin puntualiza que, cuando era presidenta del foro, el 20% de los conferenciantes eran hombres. Así, como a las mujeres “no les obsesiona conquistar ni competir”, quiere creer que son “un gran factor de cambio para construir un mundo más moral, más respetuoso con los demás”.

Si bien la mayoría de las que promueven el WF tienen inclinaciones liberales (como Mercedes Erra, presidenta de la agencia de publicidad BETC, que apoyó a Emmanuel Macron en 2017 y se describe a sí misma como “social liberal”), algunas han estado en la órbita de la derecha conservadora. En 2014, Aude de Thuin le pasa el testigo a Clara Gaymard, expresidenta de General Electric France, que tuvo un papel destacado en la operación de adquisición de Alstom por parte de la empresa estadounidense. Haciendo bandera de sus creencias religiosas, participó en la creación en 1996 de la Fundación Jérôme-Lejeune, que lleva el nombre de su padre, profesor de medicina y activista católico contra la interrupción voluntaria del embarazo.

Una de las pioneras del Women’s Forum, Anne Méaux, fue por su parte militante de extrema derecha en su juventud, especialmente en el Grupo Unión Defensa (GUD). Ahí se codeó con Alain Madelin y Gérard Longuet, virulentos anticomunistas que años después ocuparon cargos de ministros ultraliberales. Léa Salamé entrevistó a la comunicadora para su libro Femmes puissantes, basado en una serie de charlas con personalidades femeninas, y que, según esta locutora de radio, son las “entrevistas más inspiradoras” que ha realizado. Seleccionada por su “fuerza interior” y su “influencia en la sociedad”, Anne Méaux pasa de puntillas sobre su pasado neofascista, pudorosamente descrito como una lucha contra “los atropellos a las libertades y el totalitarismo” (1). Actualmente afín a la “derecha liberal”, asesoró en 2017 a François Fillon, entonces candidato presidencial, a través de su empresa de comunicación Image 7.

Desde que Clara Gaymard dejara el cargo en 2017, el WF ya no tiene presidenta. Quien lleva ahora las riendas es su directora general Chiara Corazza. Fue cooptada por Clara Gaymard, que se cruzó con ella en el sector de las inversiones internacionales, así como en el prestigioso instituto privado Stanislas de París, donde sus hijos asistían juntos a clase. Desde su llegada, el WF se ha dotado de un comité estratégico integrado por siete grandes grupos, entre ellos Axa, Bayer, Microsoft y BNP Paribas, a cuyo conocimiento experto acuden para sus reflexiones. Chiara Corazza también considera que hombres y mujeres son “complementarios” (Les Échos, 21 de octubre de 2019). “Solo quiero que las mujeres tengan las mismas oportunidades para construir el futuro”.

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(1) Véase Salamé, Femmes puissantes, Les Arènes - France Inter, París, 2020.

Maïlys Khider y Timothée de Rauglaudre

Periodistas.