Las hileras de vides recién plantadas bordean las colinas onduladas de un paisaje árido. Muy cerca nos topamos con una bicicleta infantil abandonada, una maleta vieja y una bota polvorienta: los restos de una comunidad palestina expulsada recientemente por colonos israelíes. Un anciano, Issa Abu al Qabach, conocido como Abu Safi, relata cómo estos lo echaron de su casa en Khirbet Ar-Rathim. “No dejaban de amenazarnos: cada noche, cada día, a cada hora nos humillaban… Cinco de ellos me golpearon con sus M16 justo en el entrecejo. Me dijeron: ‘morirás si no te vas, tienes cinco días para marcharte’”.
Las colinas al sur de la ciudad de Hebrón [Al Jalil, en árabe] figuran entre las regiones donde la viticultura crece con mayor rapidez. A medida que se intensifican los ataques, las tierras palestinas son vaciadas, confiscadas e integradas después en las colonias, allanando el camino a la anexión de Cisjordania por (...)


