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Condiciones de detención arcaicas y retorno a la pena de muerte

Ejecuciones en serie en Japón

El nuevo primer ministro Shinzo Abe cambia de estilo, pero no de política. Así, a diferencia de su antecesor, no acudió al santuario Yasukuni donde están enterrados criminales de guerra, aunque como homenaje envió un regalo. En el ámbito de la Justicia, el cambio de ministro ha producido una reanudación de las ejecuciones capitales, que el anterior ministro había abandonado a causa de sus convicciones budistas. Estos últimos meses fueron ahorcados presos que habían permanecido detenidos durante décadas.

por Aurore Brien, junio de 2007

A pesar de presiones internacionales y recientemente nacionales, Japón sigue aplicando la pena capital por ahorcamiento. El número de ejecuciones había bajado en relación con los años noventa (doce desde 2003); sin embargo, este último tiempo tienden a aumentar. Según un portavoz del Ministerio de Justicia, el 27 de abril pasado se ejecutó a tres detenidos. Cuatro presos, entre ellos dos septuagenarios, habían sufrido la misma suerte el 25 de diciembre de 2006. Además, en este sistema judicial acusatorio, donde las confesiones son más importantes que las pruebas, el número de condenados a muerte que agotaron todo recurso aumenta, pasando de 53 en 2000 a 96 en 2006.

A excepción de la última, que tuvo lugar en plena sesión parlamentaria, la mayoría de las ejecuciones –firmadas por el ministro de Justicia– tuvieron lugar cuando la Dieta (parlamento bicameral) no estaba en sesión, para evitar cualquier debate y publicidad. El lema del (...)

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