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Cada cual con su arma

Drones y kamikazes, un juego de espejos

¿Obama puede ordenar que se asesine a un ciudadano de su propio país? Esta cuestión se plantea a raíz de que un dron eliminara, en septiembre de 2011, a Anwar al-Awlaki, un dirigente estadounidense de Al Qaeda en Yemen. El uso de estas máquinas sin piloto no suscita el rechazo masivo en la opinión pública occidental, mientras que los atentados suicidas se muestran como la cumbre de la barbarie.

por Grégoire Chamayou, abril de 2013

“Para mí, el robot es nuestra respuesta al atentado suicida”.
Bart Everett

El filósofo Walter Benjamin reflexionó sobre los drones, los aviones teledirigidos que los pensadores militares de mediados de los años 1930 ya imaginaban. Este ejemplo le servía para ilustrar la diferencia entre lo que denomina la “segunda técnica” guerrera, característica de las industrias modernas, y la “primera técnica”, que se remonta al arte de la prehistoria. La diferencia entre ambas, desde su punto de vista, radicaba menos en la inferioridad o el arcaísmo de una respecto de la otra que en sus “distintas tendencias”: “La primera involucra al hombre tanto como sea posible; la segunda, lo menos posible. La hazaña de la primera, me atrevo a decir, es el sacrificio humano; la de la segunda se anunciaría en el avión sin tripulación comandado a distancia por ondas hertzianas”.

Por un lado, las técnicas del sacrificio; por el otro, (...)

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