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Canadá se desliza hacia el Estado policial

En materia de respeto de las libertades públicas, Canadá tiene bastante buena prensa. Sin embargo, desde los años setenta, la Gendarmería Real ha desarrollado cientos de operaciones ilegales contra los independentistas quebequeses. La “lucha contra el terrorismo” sirve de pretexto a los servicios de seguridad del Gobierno federal para intimidar a los periodistas y poner a los ciudadanos bajo vigilancia mediante una legislación directamente inspirada en la de su gran vecino del Sur.

por Michel Gourd, febrero de 2005

Agentes de la Gendarmería Real de Canadá (GRC) provistos de órdenes de registro se presentaron, el 21 de enero de 2004, temprano por la mañana, en casa de la periodista Juliet O’Neill del diario Ottawa Citizen. Cinco horas después, se retiraron con una caja llena de documentos. Otro registro tuvo lugar en la oficina de la periodista, en el municipio de Ottawa. Juliet O’Neill tuvo la desgracia de mencionar en su diario, el 8 de noviembre de 2003, un informe de la GRC que vinculaba al canadiense de origen sirio Maher Arar con Al Qaeda. La GRC fue entonces a registrar su casa para intentar conocer la identidad de su fuente. Los funcionarios copiaron el disco duro de su ordenador personal y se llevaron sus carpetas, libretas de notas y agendas de teléfonos.

Según el jefe de redacción de Citizen, las pesquisas se llevaron a cabo en virtud de la ley (...)

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