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Revés para la mayoría aliada a Estados Unidos

Una semana que sacudió al Líbano

Durante su viaje a Oriente Próximo, el pasado mayo, el presidente estadounidense George W. Bush renovó su apoyo total a la política de Israel y afirmó su voluntad de continuar la “guerra contra el terrorismo” representada por Al Qaeda, Hezbolá, Hamás e Irán. Sin embargo, esa estrategia está fracasando en todos sus frentes: de Afganistán a Palestina, pasando por Irak. Lo confirman las últimas convulsiones en el Líbano, que desembocaron en la elección por amplia mayoría, el 26 de mayo, de un nuevo presidente, el hasta entonces comandante en jefe del ejército, el general Michel Suleiman, y de un gobierno de unión nacional con la participación de Hezbolá.

por Alain Gresh, julio de 2008

Acaba de despejarse el punto fronterizo de Masnaa, tras un bloqueo de varios días. El ejército ha reemplazado a los milicianos que bloqueaban toda circulación hacia Siria o desde allí: signo de que la tensión baja tras los breves combates que inflamaron el Líbano. El camino parte de la montaña y se hunde en Beirut, y el tránsito por ahora es fluido: el tráfico entre ambos países, que habitualmente es intenso y caótico, todavía no ha retomado su curso. En estas condiciones, no se necesita más que una hora para llegar a la capital libanesa.

Aunque todos nuestros interlocutores describen la misma sucesión de acontecimientos, no se ponen de acuerdo sobre su interpretación. El 5 de mayo, tras una deliberación que se prolongó durante doce horas, el gobierno adoptó dos decretos: la apertura de una investigación sobre la red “autónoma” de telecomunicaciones de Hezbolá –“ilegal, ilegítima y una agresión contra la (...)

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