El 12 y 13 de mayo pasado, dramáticos acontecimientos se desarrollaron en Uzbekistán, cuando la ciudad industrial de Andizan fue escenario de una insurrección armada. Entre 50 y 100 hombres armados se apoderaron de la prisión, de varias comisarías policiales, de dos guarniciones militares y de varios edificios administrativos, tomando el control de la ciudad durante todo el día. Se reunieron luego en el centro de la ciudad, llevando consigo a un grupo de rehenes. Allí se sumaron otros partidarios y algunos curiosos, para escuchar discursos contra el régimen. Tropas especiales enviadas desde la capital, Tashkent, tomaron posición en torno a la plaza central. Según testigos, los soldados dispararon sobre la muchedumbre, dejando unos 500 muertos. Oficialmente se dijo que las víctimas fueron 176, y que la mitad de ellas eran elementos rebeldes. Varios centenares de uzbekos que cruzaron la frontera fueron reunidos en campamentos de refugiados en Kirguizistán.
Esos acontecimientos (...)


